POR QUÉ LLEVAR BEBÉS ALREDEDOR TE CALMA

Muchos padres de bebés pequeños pueden decirle un par de cosas al respecto: usted deja al bebé en el suelo. Grita. Lo recoges tú. Todavía está gritando. Solo cuando se lleva consigo vuelve la calma. 

Algunos de ellos ya han recorrido kilómetros en sus casas con sus bebés en brazos o en cabestrillo.

Investigadores japoneses informan en la revista Current Biology por qué esto funciona, pero también por qué el rugido comienza de nuevo cuando te acuestas.

Descubrieron que tanto los bebés humanos como las crías de ratones están profundamente relajados cuando se cargan. Una vez que los levantan y los mueven, se calman y dejan de patear.

A esto se le llama “reposo”: los ratones bebés dejan de gritar y los ratones jóvenes dejan de llamar en el rango del ultrasonido. 

Los ratones pequeños también adoptan una postura compacta similar a la conocida de los gatitos o leones que llevan en el cuello de sus padres.

El latido del corazón de los bebés y los ratones varones también se calma de inmediato, ya que los investigadores pudieron determinar mediante mediciones de ECG. Sin embargo, esto solo se aplica al transporte, no solo a levantarlo.

Todo esto se puede explicar con la ayuda de la biología evolutiva: el vínculo madre-hijo es una de las relaciones sociales más tempranas y más importantes de todos los mamíferos.

Para fomentar este vínculo, los bebés buscan instintivamente la cercanía materna y protestan cuando se separan, escriben los investigadores. 

Sospechan que el efecto calmante del uso proviene de un pasado lejano. De esta manera, la reacción del bebé alivia la carga de carga para la madre, según el director del estudio, el Dr. Kumi O. Kuroda explica.

El portabebés también permite transportar al bebé de manera discreta fuera de una situación peligrosa, una

Cooperación vital entre madre e hijo.

Los experimentos con bebés humanos iniciados por Kuroda muestran que cargarlos mientras se mueve calma de manera confiable a la descendencia: el pulso se ralentiza, la actividad del movimiento disminuye y el niño se queda quieto. 

Los bebés pueden calmarse en tres segundos cuando los padres los abrazan. Casi ningún adulto tiene la capacidad de relajarse tan rápido. Y cuantos más jóvenes son los bebés humanos, más notable es el efecto. 

Pero tan pronto como la madre se sienta con el niño en brazos, los latidos del corazón aumentan de nuevo a pasos agigantados, una señal de estrés. Dr. Kuroda admite, por cierto, que no solo las madres tienen esta influencia tranquilizadora.

Los experimentos iniciales indican que los padres y las abuelas también pueden tener un efecto similar en los bebés.

Los hallazgos pueden ayudar a los padres de hoy a comprender mejor cómo responden los bebés.

Esto puede ayudar a evitar las frustraciones que surgen cuando los bebés que lloran son difíciles de calmar, esperan los investigadores. El llanto de un bebé que es reprimido no es de ninguna manera un intento por parte del niño de controlar a sus padres, es decir, una especie de lucha por el poder, sino una reacción natural.

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