Los problemas digestivos durante el embarazo

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Problemas digestivosEl aparato digestivo no es ninguna excepción cuando la mujer embarazada sufre los cambios anatómicos cuando se inicia la gestación. El cambio de posición de muchos órganos no sólo se produce en el aparato reproductor sino que el aparato digestivo también sufrirá una serie de alteraciones ya sean físicas como bioquímicas, cosa que alterará el resultado de diversas pruebas clínicas que mostrarán resultados fuera del estándar pero que durante el embarazo son normales.

Estos cambios y modificaciones fisiológicas se producen, en su mayoría, como consecuencia de los niveles hormonales y la anatomía que va adquiriendo la mujer a lo largo del parte (posición de los órganos a medida que el feto va creciendo). Las partes implicadas en las que se observa dicha modificación son:

  • Estómago: Al crecer el útero aumenta la presión en el estómago y el diafragma tiende a hacerse plano. Como consecuencia, existe una mayor probabilidad de padecer reflujo hacia el esófago y provocar los conocidos ardores. Al principio del embarazo, esta secreción de tipo ácido no es tan abundante aunque esto depende de cada mujer. Generalmente, a partir del tercer mes se comienzan a notar los ardores. También se observan en algunas mujeres embarazadas algún efecto de tipo saciante y esto puede estar provocado por la presión padecida y probablemente porque el vaciado gástrico es más lento de lo normal.
  • Boca: Existe una mayor probabilidad de desarrollar gingivitis. Se tiende al sangrado de encías y éstas están más rojas de lo normal además de blandas. Esto no implica riesgo de caries pero la higiene dental debe seguir como siempre lo había hecho antes de quedarse embarazada.
  • Intestinos: Los intestinos se desplazan de su sitio a medida que se agranda el útero hacia la zona superior del abdomen. Este movimiento también afecta al apéndice que se situa también más arriba, por lo que en casos de apendicitis el dolor puede localizarse en una zona que no le corresponde y confundirse con otro tipo de patología. En cuanto al tránsito intestinal, éste es más lento y provoca una distensión abdominal y dolor en algunas embarazadas. A nivel de colon, al perderse movimiento o disminución de la motilidad aumenta la reabsorción de sales y agua en esta zona lo que provoca la aparición del estreñimiento durante el embarazo.
  • Esófago: En los primeros meses del embarazo, el esfínter que une el esófago con el estómago no posee la presión necesaria como lo haría en una persona normal por lo que el riesgo de reflujo ácido que viene del estómago aumenta.
  • Vesícula: Debido a los cambios hormonales, la contracción y el vaciamiento biliar es mucho más lento de lo habitual por lo que la bilis residual se puede almacenar mucho más tiempo y se agrande. Esta bilis acumulada cambia su composición dando lugar a cálculos de colesterol.
  • Hígado: Este órgano, al igual que otros, se desplaza de su posición original hacia arriba pero no sufre ningún cambio a nivel anatómico. Las hormonas que se segregan durante el embarazo producen un aumento en la síntesis de proteínas tales como el fibrinógeno, la transferrina o los factores de coagulación cosa que provocará alteraciones en los resultados de un análisis de sangre. Las más importantes para conocer la situación y función de este órgano, las transaminasas, no se verán afectadas en un principio durante el embarazo (no variarán tampoco la bilirrubina,LDH, GGT, ni el tiempo de protombina). En cambio, otras como la fosfatasa alcalina es capaz de tripiclar sus valores en la mujer embarazada aunque no lo hace plenamente en el hígado sino que afecta a huesos y placenta, por lo que la fosfatasa alcalina hepática no sufrirá alteración alguna. En cuanto a descensos, será la albúmina la que disminuya sus valores debido a que el volumen total de plasma aumenta en proporción al desarrollo fetal (porlo que la concentración es más baja de los habitual).

Una vez conocemos casi todas las alteraciones que afectan a diversos órganos del cuerpo durante el embarazo, podemos traducir esto en patologías leves e incluso alguna de tipo más grave como son las náuseas, vómitos, úlcera péptica, reflujo esofágico, inflamación intestinal, diarrea aguda, estreñimiento, síndrome del intestino irritable, molestias digestivas y hemorroides.

Recuerda que este tipo de patologías que tienen lugar en el tubo digestivo son relativamente frecuentes tanto en embarazos normales como complicados y que si el ginecólogo no puede atender ciertos casos, lo más normal es que deriva a la embarazada al gastroenterólogo o le haga realizar una endoscopia. Bajo ningún concepto deben emplearse los fármacos habituales en personas adultas durante el embarazo. Previamente usted debe haber consultado al profesional sanitario para poder asegurarse que no existe riesgo para el feto.



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