El inicio del embarazo desde el primer segundo (Parte II)

Embrión humanoAproximadamente a los 7-8 días, el blastocito se hunde en la mucosa uterina gracias a las secreciones hormonales que el cuerpo de la madre ha estado segregando. El blastocido ahora ya está compuesto por 200-300 células y también segrega una especie de capa mucosa que le protege de las células defensivas de la madre. ¿Cómo puede pasar esto? Está claro, que aunque sea nuestro futuro bebé, estas células difieren de las de la madre (no son exactas, evidentemente) con lo que el blastocito y posteriormente el feto pueden correr el riesgo de ser rechazados por la madre como si de un cuerpo extraño se tratase. Con lo cuál, es muy importante que alrededor del blastocito aparezca este manto mucoso que simula una especie de enquistamiento para no ser reconocida por el sistema inmunológico de la madre.

Pasadas las tres semanas, el embrión tiene un tamaño de unos 2 milímetros y se divide en 3 capas que originarán todas estructuras de su cuerpo. Se observa una hendidura que divide el embrión en dos partes y que es el tubo neural listo para generar el sistema nervioso. Al cabo de un mes (4 semanas), el embrión triplica su tamaño a seis milímetros y ya se identifican estructuras humanas como la espina dorsal, el corazón, arcos branquiales y un esbozo de cabeza de mayor tamaño respecto a las demás estructuras. El corazón inicia el bombeo de sangre hacía la aorta y el hígado.

Un mes y dos semanas después de la concepción (5ª y 6ª semana aproximadamente) el tamaño del embrión es de 3 centímetros y ya se distingue un cerebro irrigado y los ojos. El cerebro crece exageradamente a un ritmo de 2000 nuevas células nerviosas por cada segundo que pasa (cuando el bebé nazca esta cifra podrá alcanzar el billón de neuronas). Cada célula neuronal debe estar capacitada para conectar con un órgano específico del cuál recibirá una información, o bien, deberá transmitirle.

El correcto desarrollo de los ojos transcurre de una forma más lenta. En la quinta semana del embarazo, como se ha citaod anteriormente, aparecen 2 cavidades oscuras. Dos semanas más tarde, se forma el cristalino, la córnea y el iris. Y no es hasta la octava semana del embarazo cuando se comienzan a formar los párpados aunque no se desarrollarán del todo hasta un mes más tarde. En ese momento, los párpados se cerrarán y ya no volverán a abrirse hasta la semana 28 aproximadamente, cuando los ojos ya estén dispuestos a captar imágenes del exterior para un cerebro plenamente desarrollado.



Es en esta octava semana cuando el bebé comienza a moverse. Al principio, son reflejos primitivos de brazos y piernas y ya en el quinto mes estos movimientos son más coordinados, señal de que las neuronas están conectando correctamente con los órganos adecuados.

En este período (8ª semana) también se originan otras estructuras como el oído externo, el tímpano externo y el canal auditivo. A los 4 meses, los pabellones auditivos ya se han despegado de la piel y debe pasar un mes más (semana 12) para que las orejas ya estén formadas y el feto sea capaz de reaccionar ante los sonidos. Es en esta semana 12 del embarazo cuando ya se pueden aplicar técnicas de sonido o musicoterapia para bebés, pues sonidos familiares que detecte el feto, los podrá reconocer más tarde como bebé tras el nacimiento. El bebé será capaz de reconocer una melodía familiar cuando ya esté fuera. Por eso, la voz de la madre y los latidos del corazón materno son considerados los principiales puntos de referencia del feto durante su desarrollo y cuando nazca.

¿Y las extremidades? Las manos ya se identifican en las primeras semanas de embarazo aunque no es hasta pasado un mes cuando una especie de aleta brota del tronco del feto. Quince días más tarde, pueden identificarse las yemas digitales, y antes de que llegue a tres meses, se vislumbran los 5 deditos. En la semana 17, se distinguen también las uñas con lo que el proceso de formación de las manos se da por concluido en la primera mitad del embarazo. Lo curioso, es que si el sistema de conexión neuronal es correcta, las manos pueden moverse con total libertad por el propio bebé.

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