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Anestesia Epidural o Parto NaturalEvitar toda molestia y dolor durante el parto siempre ha sido el sueño de toda embarazada. Desde hace muchos años, el dolor durante el parto está controlado por la aplicación de la anestesia epidural. Si bien, hay algunos médicos o maternidades que evitan estas técnicas y aconsejan mitigar el dolor a base de alternativas no farmacológicas, la adminsitración de anestesia epidural es hoy día la más segura y eficaz.

Este tipo de anestesia permite a la madre estar consciente durante el nacimiento de su bebé y provoca además una disminución del dolor cuando ésta vasodilata, mejorando también la hiperventilación.

¿Existen riesgos con la anestesia epidural? Partiendo de la base de que nada es seguro al 100%, cabe decir que la administración produce un descenso de la tensión arterial, dolor de cabeza, flojera en extremedidades inferiores e incluso que la sensación dolorosa pueda producirse debido a una analgesia incompleta. Es aquí cuando tú decides si prefieres la epidural o tener un parto natural.

Requisitos para administrar anestesia epidural

Si decides ponerte la epidural debes recordar varias cosas:

  • Está contraindicada si la embarazada tiene algún tipo de infección en la zona donde se va a pinchar.
  • Está contraindicada ante problemas de coagulación que pueda tener la mujer.
  • Está contraindicada si existen lesiones previas de columna
  • No se recomienda en alteraciones del sistema nervioso y está contraindicada en determinadas patologías del sistema nervisoso central.

En el momento de aplicar la anestesia debe existir una dilatación mínima de 4 centímetros y que NO supere los 8 centímetros.Recuerda que el pinchazo se producirá entre la segunda y la tercera vértebra, donde a través de un catéter se administrarán dosis discontínuas de anestesia. Tú deberás indicar la sensación de dolor aunque generalmente a partir de los veinte minutos la anestesia ya ha hecho efecto.

¿Qué alternativas tengo si no deseo un parto con anestesia epidural?

Mitigar el dolor ante un parto natural no farmacológico no es una tarea fácil pero existen algunos métodos que ayudan a tener un parto más cómodo y con menos sufrimiento.

  • Rombo de Michaelis:  es una técnica que emplea inyecciones de suero fisiológico. Se adminsitran a la embarazada con pequeñas dosis y a través de una agujas finísimas y son capaces de calmar prolongadamente en el tiempo, unos 60-90 minutos, las molestias lumbares del parto. Como desventaja es que no solucionarán los problemas de dolores abdominales ni perineales.
  • Técnicas de Relajación: Estas técnicas que ayudan a relajar y respirar correctamente favorecen más de lo que se cree a disminuir la tensión muscular y la ansiedad o miedo de la embarazada. Existe otra variante que es a través de la música.
  • TENS: es un método usado en algunos hospitales y clínicas del norte de Europa y que consiste en colocar una serie de electródos en la zona dónde la embarazada tenga más dolor. Los electródos dan pequeños impulsos relajando la tensión dolorosa que suele darse sobretodo en la parte inferior de la espalda.
  • Agua caliente: es uno de los métodos más clásicos que existen en el parto natural y que siempre se han visto en las películas cinematográficas. Usar agua caliente ayuda a relajar, controlar el dolor, disminuye la dilitación y la ansiedad. En muchas personas el concepto de agua queda limitado sólo a los paños húmedos de agua caliente, pero realmente estamos hablando de baños y duchas durante el parto. Ante una dilatación de cuatro centímetros, se puede preparar un baño caliente con una temperatura que no exceda de los 37ºC y que la permanencia no sobrepase de la hora y media.
  • Varias (Masajes, Acupuntura, Autohipnosis, Reflexoterapia).

Síntomas antes del partoEl bebé deja de moverse. No lo sientes como antes. Es posible que su tamaño sea tan grande que le sea imposible moverse como lo había hecho hasta la fecha. Ésta es uno de los primeros síntomas de que el parto ya se acerca.

Existe una sintomatología común en todas las mujeres (aunque no todas lo notan por igual) que se da unos días o incluso una horas antes del parto. Por ejemplo, desde el tercer trimestre la mujer arrastra con ella las denominadas contracciones de Braxton Hicks. Éstas son contracciones debidas a que el útero empieza a contraer la musculatura para prepararla para el parto. Los últimos días, las contracciones serán mucho más frecuentes que de costumbre. Además, pueden producir dolor y darse de forma irregular. El consejo es que la futura madre cambie su posición, o bien, si está sentada que ande un poco para que se le pasen. Dolor que notará también en la zona de las ingles por un aumento de la presión en la zona.

En la vagina puedes notar abundante mucosidad que puede llegar a estar manchada de sangre. Esto es la señal de que el tapón mucoso que protegía a tu bebé del exterior dentro del útero ya no será necesario porque está a punto de nacer. Cuando esto suceda recuerda que ya no existe protección entre el exterior y tu futuro hijo, con lo que deben evitarse relaciones sexuales y baños en la zona a no ser que ya estés en maternidad preparada y se aconseje bajo prescripción médica.

El día del parto se producen contracciones ahora ya de forma regular. Se hacen cada vez más intensas y están menos espaciadas en el tiempo. Éstas pueden pasar de 15 minutos entre cada una hasta los treinta segundos. Cuando las contracciones son cada 5 minutos es la hora de ir a tu clínica o al hospital porque el dar a luz ya es una realidad.

Paralelamente a esto, se produce la rotura de aguas. Al romperse la bolsa, la mujer se impregna de un líquido blanco o rosadito. Cuando se rompan aguas la madre, el padre o cualquier familiar cercano si lo hubiese deben estar muy atentos al color de este líquido ya que si fuese verdoso, amarillento o negro, la urgencia es muy grande debido a que el estado de salud del bebé puede verse en peligro.

También, si la madre rompe aguas antes de que se produzcan las contracciones regulares, entonces no le queda otro remedio que dar a luz en menos de 10-14 horas aunque sea un parto provocado.

Tercer Trimestre del EmbarazoEn la recta final antes del parto, las molestias se acentúan y el tamaño de la barriga provoca cansancio y limitación de movimientos.  La ciática se presenta en un alto porcentaje de embarazadas. Es un dolor que comienza en el muslo y va descendiendo por la pierna llegando a veces hasta el pie. Esto es debido a que tu bebé no sólo presiona el útero, sino también el nervio ciático, el estómago y parte de las costillas. La sensación es de dolor, pesadez de barriga y falta de respiración.

Todo esto, en combinación con la presión psicológica que tiene la llegada del bebé, dificulta totalmente la conciliación del sueño, siendo el insomnio un problema añadido (tampoco se encuentra una postura cómoda para dormir debido a los problemas físicos que supone la barriga).

Otro de los problemas son las hemorroides que se originan por la vasodilatación de pequeñas venas alrededor del ano como consecuencia de la presión que ejerce el bebé sobre el abdomen. No suelen ser graves pero provocan ardor y picor. Los cambios hormonales también son un factor de riesgo para producir hemorroides. La prevención es el único remedio y suele recomendarse un plan de dieta que evite el estreñimiento, aplicación de frío en la zona (baño tibio,hielo cubierto con algún pañuelo) y, si hiciese falta, crema antihemorroidal tópica para el alivio del escozor.

La sensación de hinchazón no sólo proviene del tamaño de la barriga, sino por los problemas de retención de líquidos que se acumula habitualmente en las piernas,los pies y la córnea (causando un aumento de dioptrías) que son debidos al aumento de estrógenos. Además esta retención se suma a la poca capacidad del cuerpo para producir un retorno venoso óptimo de los pies al corazón (el útero ejerce presión y actúa como barrera) cosa que conlleva a la aparición de varices o arañas vasculares.

 

 

La preeclampsia es lo que se conoce como el aumento de tensión durante el embarazo y difiere de lo que habitualmente pasa en un estado adulto normal. Este aumento de tensión en la embarazada puede acarrear un serio compromiso en la mayor parte de los órganos de la persona. Para diferenciarla de la tensión simple debe hacerse un simple análisis. La presencia de proteínas en la orina o proteinuria es un indicador de preeclampsia. ¿A qué es debido esto? Esto es debido a que durante el embarazo la cantidad de sangre en la madre puede aumentar hasta los siete litros. Este hecho en condiciones normales sería muy peligroso para una persona adulta normal pero durante el embarazo los vasos sanguíneos cambian su morfología habitual, dilatándose mucho y permitiendo al corazón trabajar en condiciones óptimas, más relajado. Si los vasos sanguíneos no responden a este estímulo de relajación o dilatación durante el embarazo, éstos se contraen y provocan un tipo de hipertensión que es la llamada preeclampsia. Esto puede ocasionar graves problemas en la madre, ya que en un pasado en la principal causa de muerte. Es por ello, que el tratamiento de la preeclampsia obliga en ocasiones a tener que extraer el feto para asegurar la salud de la madre, naciendo el bebé como prematuro (más bajo peso de lo habitual). ¿Por qué se da la preeclamsia? Uno de los motivos por el cuál se cree que se da este tipo de hipertensión es una mala implantación de la placenta. Esta situación es la más grave puesto que conlleva a un retraso en el crecimiento del feto y se suele dar a los siete u ocho meses del embarazo. Otras de las causas se da en pacientes obesas o que ya partan de una hipertensión arterial previa puesto que tienen más riesgo de desarrollar preeclampsia, y son las llamadas pacientes de riesgo.

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