11 Consejos de Higiene Alimentaria durante el Embarazo

El embarazo supone un lapso de tiempo en el que nuestro organismo requiere unas necesidades concretas para sintetizar nuevos tejidos y órganos para el nuevo feto. Por eso, la alimentación y las pautas de higiene a seguir son esenciales para un correcto desarrollo del bebé y salud de la madre.

Al dividir el embarazo en tres trimestres, también quedan establecidas las 3 fases de necesidades alimentarias que va a requerir la mamá embarazada. Así, durante el primer trimestre siempre se recomienda incrementar la cantidad de vitaminas hidrosolubles como liposubles, o sea, A, B1, B2, B9, C, D y E. El ácido fólico y un alto aporte de fibras para contrarrestar el posible estreñimiento que padecerá la madre durante todas las etapas también va a ser considerado. Es normal, que el médico solo recomiende una alimentación equilibrada y prescriba algún polivitamínico para asegurarse que la madre recibe la dosis adecuada de vitaminas.

Higiene Alimentaria y Dieta en el EmbarazoYa en el segundo trimestre, la energía que se requiere es mucho más alta que para el primer trimestre. La madre seguirá tomando las mismas vitaminas como hasta ahora. El gasto energético de la mujer gestante puede subir de 100 KCal hasta 300 KCal diarias. En esta fase, como se forman los nuevos tejidos, las proteínas van a tener un papel protagonista y sus requisitos serán de 1,2g/Kg/día. En cuanto a los lípidos y glúcidos (grasas y azúcares), éstos pueden tomarse con normalidad pero sin excederse. Eso sí, los azúcares, si pueden ser sencillos mucho mejor. También entran en juego los minerales puesto que aumentan las necesidades de yodo, calcio, magnesio y fósforo. Es posible, que en el mismo multivitamínico prescrito por el médico ya estén incluidas las dosis mínimas diarias.

Para el último y tercer trimestre, tanto vitaminas y minerales permaneces constantes pero es probable que se necesite más hierro de lo que se está consumiendo habitualmente. El consumo energético sigue aumentando y el proteico pasa del 1,2 a 1,5g/Kg/día. Es muy importante que la mitad de esta aportación de proteínas sean de un alto valor biológico.



11 Consejos para seguir una buena higiene alimentaria

Durante estos meses, la mujer embarazada y su feto van a poseer una extrema sensibilidad a algunos agentes microbiológicos e incluso químicos, puesto que su nivel de defensas es relativamente bajo debido al constante cambio de los niveles hormonales. Esto hace que tanto madre e hijo sean especialmente vulnerables a algunas enfermedades, siendo los alimentos una vía de entrada perfecta para este tipo de agentes patógenos.

Éstos, en muchas ocasiones, no dan una sintomatología marcada o la embarazada no los nota. A veces, suelen dar unos síntomas leves, que incluso pueden confundirse con el proceso normal del embarazo (vómitos, naúseas, diarreas, ...). Pero lo que hay que tener en cuenta es que algunos pueden ocasionar lesiones o daños importantes en el feto, pudiendo llegar a casos extremos como el aborto o la malformación fetal.

Por todo ello, vamos a recomendar una serie de puntos para conseguir una buena higiene alimentaria y evitar en la medida de lo posible la introducción en la dieta de estos agentes, tanto químicos como microbiológicos:

  • Limpiar los cubiertos, superficies y accesorios de cocina. 
  • Limpiarnos las manos después de haber tocado o manipulado alimento crudo.
  • Ser muy estrictas con las fechas de caducidad, sobretodo con pescados ahumados, patés, embutidos crudos curados y conservas.
  • Separar y conservar aquellos alimentos cocinados de los que están crudos.
  • Cuando se cocines, asegurar que todo el alimento es cocinado a 75 ºC mínimo.
  • Evitar que los alimentos cocinados permanezcan más de 2 horas a temperatura ambiente.
  • Evitar pescado que pueda contener dosis moderadas de metilmercurio ya que puede afectar al feto. Estos pescados, frecuentes en las dietas, son el atún rojo, el pez espada y el emperador.
  • Lavar fruta y verdura antes de cocinar o comer. Las ensaladas, aunque sea tipo iceberg, también, así como los tomates que ya vienen precintados.
  • No consumir alimentos crudos de origen animal. Y aquí entran los huevos, embutido, sushi, marisco, carpaccio y diferentes tipos de carnes.
  • Los lácteos, en la medida de lo posible, hay que consumirlos desnatados.
  • Evitar pastas blandas como el brie o el mató si desconocemos que han sido elaborados a partir de leche pasteurizada.

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